🎬 No le temas a la oscuridad, teme al silencio.
En "Undertone" el temor está en escuchar cómo las personas que amamos se deterioran poco a poco mientras intentamos sostenerlas sin desmoronarnos también.
"Undertone" (Canadá, 2025), dirigida por Ian Tuason, parte de una experiencia profundamente íntima. El propio director ha contado que escribió el guion a partir de la experiencia de haber cuidado a sus padres enfermos durante la pandemia. Y quizá por eso el horror de la película no proviene únicamente de voces distorsionadas o grabaciones malditas, sino del agotamiento emocional de cuidar cuando nadie cuida de quien sostiene.
Esta película puede leerse como un film sobre la carga invisible del cuidado. El terror aquí no es estructural. Porque cuidar sigue siendo una labor históricamente feminizada, poco reconocida y profundamente solitaria. Son, casi siempre, las hijas quienes cuidan a las madres envejecidas; y las madres quienes cuidan a las niñeces; las mujeres quienes sostienen emocionalmente los vínculos familiares mientras el mundo continúa exigiéndoles productividad, estabilidad y contención emocional.
Evy la protagonista, carga con esa tensión. Quiere cuidar, pero también está cansada, desea que todo termine pronto y por ello la invade la culpa, pues teme perder a su madre. Y allí aparece una de las ideas más dolorosas de la película: nadie nos prepara para ver a nuestros padres perder su autonomía. No sabemos cómo mirar a quienes antes parecían invencibles convertirse en personas frágiles. Mucho menos sabemos cómo sobrevivir emocionalmente a ese proceso sin sentir culpa por no haber disfrutado al máximo cada instante, por desesperarnos, por necesitar descanso o simplemente por querer escapar un momento del peso emocional del cuidado.
"Undertone" también toca otro tema: la maternidad como experiencia contradictoria. La película entiende que incluso una maternidad deseada puede convivir con el miedo, el cansancio, la pérdida de identidad y el dolor. Y que el mandato cultural de “disfrutar la maternidad” termina convirtiéndose en otra forma de violencia silenciosa para muchas mujeres.
También hay maternidades deseadas que duelen, porque sentimos que no "servimos" para eso, porque las persona nos dicen que actuamos de manera equivocada. También hay maternidades no deseadas atravesadas por culpa y mujeres que maternan completamente solas, sin red de apoyo, sin descanso y sin reconocimiento.
En ese sentido, el horror sonoro de la película funciona como metáfora del desgaste emocional. Las voces que persiguen a la protagonista parecen encarnar todas esas exigencias imposibles que recaen sobre las mujeres: cuidar bien, amar bien, nunca cansarse, nunca fallar y nunca romperse.
Lo más inquietante de "Undertone" no es lo que aparece en la oscuridad, sino aquello que se reconoce con demasiada honestidad: el miedo a no haber amado suficiente, a no haber cuidado suficiente y a descubrir, demasiado tarde, que también nosotras necesitábamos ser cuidadas.
Mari Nú

Comentarios
Publicar un comentario