🎬 ME NIEGO ROTUNDAMENTE

Después de que el feminicidio de su prima Andrea sacude a toda su familia, la cineasta Nina Wara reconstruye la memoria de Andrea y acompaña el proceso de justicia, a pesar de los silencios familiares, la violencia estructural y las heridas transgeneracionales, pues de lo contrario, la historia de Andrea correría el riesgo de ser un eslabón de la cadena de violencia estructural y convertirse en una estadística más de feminicidio.


Dir. Nina Wara Carrasco | Documental | México / Bolivia | 2026.

El cine documental tiene la capacidad de convertir las heridas privadas en conversaciones públicas necesarias. Eso es precisamente lo que propone “Me niego rotundamente”, documental dirigido por la cineasta Nina Wara Carrasco, una obra profundamente íntima que, sin embargo, dialoga con una problemática colectiva: la violencia feminicida, la indolencia del Estado y las formas en que las mujeres buscan justicia, memoria y reparación a partir del acompañamiento y la sororidad.


La película parte de una experiencia que marcó a toda una familia. Cuando el feminicidio de su prima Andrea Aramayo, ocurrido en 2015 en La Paz, Bolivia, irrumpe en la vida de Nina, la directora se enfrenta a una pregunta inevitable: ¿cómo narrar el dolor sin reducirlo a espectáculo? A partir de ese punto, la película emprende un proceso de reconstrucción de memoria dolorosa y búsqueda de justicia, enfrentando silencios familiares, heridas transgeneracionales y la violencia estructural que rodea los feminicidios. La apuesta es clara: si la historia no se cuenta desde quienes la vivieron, Andrea correría el riesgo de convertirse en una cifra más dentro de una estadística.


Si bien, este film recurre a material de archivo de noticieros, se aleja claramente de los códigos narrativos del true crime, ya que “Me niego rotundamente”, cuyo título tiene origen en una convicción de Carrasco de poner en claro una negativa contundente a que la violencia contra las mujeres continue, a que culpen a las mujeres de su propia muerte y a que sigamos viviendo con miedo; propone mostrar quién era Andrea, en su vida, en sus afectos y en los vínculos que dejó y de visibilizar la lucha, para conseguir justicia, de su madre Helen. También aclarar que Andrea no murió, a Andrea la asesinó William Kushner, quien fue su jefe y pareja; y por último, evidenciar que la violencia hacia las mujeres es complicada y que, por ejemplo, se utilicen herramientas como el violentómetro para informar y sensibilizar, definitivamente la violencia contra las mujeres al ser estructural, no es progresiva y lineal, sino tiene un esquema más complejo.


La película también recupera, de manera importante, el papel de Andrea como madre de Camila, cuya presencia se convierte en un símbolo poderoso de continuidad y esperanza; también como hija de Helen, activista feminista desde la década de los 90 y parte de una genealogía de mujeres que han sufrido opresiones y violencias por su condición de género.

El documental se articula alrededor de tres momentos decisivos que marcan el proceso de justicia. El primero es el feminicidio de Andrea, quien es de la misma generación de Nina, lo que la llevó a preguntarse: si a ella le sucedió ésto ¿qué nos espera a las mujeres que no tuvimos una educación que nos brindara herramientas para reconocer la violencia?. El segundo es la detención de Kushner y el reconocimiento legal del crimen como feminicidio, un paso crucial en contextos donde muchas veces estos delitos se minimizan o se clasifican de otras maneras. El tercero llega con la ratificación de la sentencia de treinta años, un precedente jurídico en Bolivia, que hoy funciona como referencia para otros procesos similares, incluso después de que el agresor intentó obtener condiciones más favorables, como el arresto domiciliario.


Sin embargo, la película no se limita al ámbito judicial. Uno de sus aportes más valiosos es mostrar cómo el proceso de realización del documental se convirtió en un espacio de reconciliación entre las mujeres de la familia, ya que las experiencias de violencia de la bisabuela y las abuelas las fueron separando. Así, las conversaciones frente a cámara, los recuerdos compartidos y las preguntas que durante años permanecieron en silencio permitieron reconstruir los vínculos dañados por el dolor. En ese sentido, Carrasco muestra que el cine además de una forma de representación, puede convertirse también en una herramienta de acompañamiento y sanación colectiva.


La lucha de las mujeres que aparecen en la película también se inscribe en una tradición más amplia de resistencia feminista latinoamericana. En Bolivia, por ejemplo, colectivos como Mujeres Creando, donde participa Helen, han denunciado durante décadas las violencias patriarcales desde una perspectiva política, cultural y comunitaria. Esa genealogía de lucha dialoga con la película y con las formas en que las protagonistas entienden la justicia: no solo como castigo legal, sino también como memoria, verdad y transformación social.


La película destaca por una puesta en escena sobria y profundamente respetuosa con sus protagonistas. La dirección de Carrasco privilegia los espacios íntimos como: la mesa familiar, los objetos cotidianos, entre otros; como lugares donde la memoria se activa. El montaje permite que los testimonios respiren y que las emociones encuentren su propio ritmo. El diseño sonoro, por su parte, utiliza silencios y fragmentos de conversaciones para construir una atmósfera que acompaña el duelo sin dramatizarlo de manera artificial o para manipular emocionalmente a quien mira.


Uno de los gestos más significativos del proyecto ocurre fuera de la pantalla. Durante las funciones del documental se distribuye un fanzine que reúne reflexiones y herramientas para identificar distintas formas de violencia de género. La intención es clara: que la película no termine cuando se encienden las luces de la sala, sino que continúe en conversaciones, aprendizajes y redes de apoyo.



“Me niego rotundamente” tuvo su estreno el 10 de marzo de 2026, en la sala 10 de la Cineteca de las Artes en la Ciudad de México, como parte de la gira del reconocido festival documental Ambulante, y su realización fue posible gracias al apoyo de DocsMX, una de las plataformas más importantes para el impulso del cine documental en el país.



Para quienes quieran acercarse a esta historia, habrá una proyección gratuita el jueves 12 de marzo de 2026 a las 18:30 horas en la Casa de la Primera Imprenta de América UAM, ubicada en Lic. Primo de Verdad #10, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La función forma parte de las actividades que buscan abrir espacios de diálogo en torno al documental y a las problemáticas que aborda y es de entrada gratuita, hasta completar aforo.

Finalmente, este documental deja una certeza sencilla pero poderosa: la memoria también es una forma de justicia. Y en esa memoria, Camila, la hija de Andrea, la sobrina de Nina y la nieta de Helen, representa la posibilidad de un futuro distinto, una generación que crece con más herramientas para reconocer la violencia y para decir, con claridad, cuando algo es inaceptable.


A veces el cine no cambia el mundo, pero sí puede abrir conversaciones que antes parecían imposibles. Y en tiempos donde el silencio ha sido históricamente impuesto a tantas mujeres, esa apertura ya es, en sí misma, un acto personal y por tanto político. Marinú.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

🎬 SHE WILL

🎬 MY LOVE AFFAIR WITH MARRIAGE / MIS PROBLEMAS CON EL MATRIMONIO